24 mar. 2013

'Annie Hall', de Woody Allen (1977)



Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original y Mejor Actriz. Todos estos premios se llevó Annie Hall en los Oscar de 1977. Una de las mejores películas de este excéntrico y sin embargo ingenioso cineasta neoyorkino. Los monólogos ante la cámara y los feedback a momentos del pasado son la seña de identidad de esta cinta, que protagoniza él mismo junto a la la actriz estadounidense Diane Keaton. Pero si algo le hizo diferente fue el introducir al personaje dentro de la escena junto a su "yo" del pasado e incluso llegando a interactuar durante la secuencia con los distintos intérpretes.

La crisis de los cuarenta ha sido siempre muy parodiada, pero Allen la entiende desde su personaje como un cúmulo de vivencias pasadas que le han hecho ser lo que es en la actualidad de la acción. Las relaciones que ha tenido a lo largo de su vida y muy especialmente la recién finalizada con Annie, son la clave del argumento. "Así es como me parece la vida: llena de soledad, miseria, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa", explica el neurótico personaje profundamente marcado por la pérdida de esa relación.

¿Dónde surgió el fallo?, ¿cuál o cuáles fueron los momentos en los que su felicidad se vino abajo...? Llegando a la conclusión de que la infancia siempre marca al individuo, Woody Allen empieza haciendo un repaso por la de su personaje, aparentemente feliz, en Brooklyn durante la Segunda Guerra Mundial. Un niño muy peculiar, sí, que se preocupaba por la expansión del Universo y su posible final. Entonces, "¿para qué hacer nada si todo se va a acabar?", se formula el pequeño sin saber muy bien como le afecta eso personalmente. Algo demasiado profundo para tan solo un niño que está descubriendo donde moran sus ilusiones. Y es que con tan solo seis años ya pensaba chicas y les daba besos durante las clases. Quizás por eso era continuamente castigado por la maestra. Ahí había encontrado el primer que las relaciones afectivas le producirían de por vida. Toda una montaña rusa de sensaciones.

Esta película rompió con todo lo anteriormente filmado por Woody Allen y su temática es profundamente autobiográfica (en lo que ha profundizado más gracias al documental sobre su vida como cineasta). Tanto es así que Diane Keaton se llama verdaderamente Diane Hall y esta mantuvo una relación real con el cineasta. Ambos se conocieron en 1968 durante la comedia teatral Play It Again Sam, la misma que luego se llevaría a la gran pantalla en 1972. "Estaba enamorada de él antes de conocerlo", afirmó Keaton en su libro de memorias: Ahora y Siempre, donde también añade "que sigue queriéndolo". "Compartimos el amor de torturarnos uno al otro con nuestros fracasos. Sus percepciones sobre mi carácter eran acertadas y comiquísimas. Ese vínculo sigue siendo el núcleo de nuestra amistad", asegura Diane, desde entonces convertida en una de las reconocidas musas de Allen.

La forma en la que Allen consigue reírse de sí mismo y de lo que le rodea, esa es una de las principales cosas que hace de esta película una de las más aclamadas de su filmografía. Se dice que incluso esta cinta, en su vertiente más romántica y trágica, llegó a inspirar la de Cuando Harry encontró a Sally (1989). Por toda su repercusión en el mundo cinematográfico y su excelente reconocimiento de la crítica queremos recomendarla hoy en HITOS DEL CINE de Making Of. Disfrútenla. 

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